lunes, 26 de noviembre de 2007

Imágenes del cambio; fig.3: la pasión sincera de Delacroix



Una inyección de pasión en la fría piel de la pintura cortesana del siglo XIX. Eso es lo que supuso la irrupción de Eugène Delacroix para el mundo del Arte.

Eso y un intento de derribar el eurocentrismo que todavía seguimos arrastrando, especialmente en el mundo artístico. Inspirado en Lord Byron, Delacroix escandalizó a sus coetáneos con una muerte sanguinaria, una orgía de pasión y sangre, una mitologización de aquello que asusta a Occidente. El último rey de Babilonia arrasando todas sus pertenencias, humanas y materiales, ante la inminente derrota. Una especie de autoinmolación homicida. La crítica arremete contra la genialidad del francés por su "La Muerte de Sardanápalo" (1827-1828).

Tanto es así, que el pintor declaró: "El jurado está compuesto por tres asnos que acabarán convenciéndome de que he presentado un auténtico fiasco". Y es que, más allá de las reglas clásicas de la pintura, el genio de Delacroix volaba libre, había roto las barreras que separaban al confortable espectador de una obra de arte de la propia obra, que aquí cobraba vida -y horror- propia. Y eso siempre asusta.

Es un buen momento para escuchar a John Coltrane

jueves, 22 de noviembre de 2007

Imágenes del cambio; fig.2: el sueño eléctrico de Blade Runner


Para 1982, ya estaba casi todo inventado en el cine. Según los expertos, ya se había pasado la barrera del postmodernismo con la aparición de "Star Wars" cinco años atrás.
Entonces, ¿por qué la raza de Nexus-6 nos sigue pareciendo tan terriblemente amenazante a día de hoy?.
¿Por qué nos hace revolvernos en el asiento la visión de Los Angeles 2019 tal y como la plantea "Blade Runner"?.
¿Por qué nos sigue costando diferenciar entre humanos y replicantes?
¿Por qué nos sigue sorprendiendo Kowalski?
¿Por qué Rachel y Pris encarnan tan perfectamente los mitos de Eros y Tánatos?
¿Por qué se hablaba de ingeniería genética con tanta clarividencia?
¿Por qué sonreímos nerviosos cuando descubrimos a los amigos de J.F.?
¿Por qué nos fascina su lluviosa decadencia?
¿Por qué cada frase de la película es casi un manifiesto existencial?
¿Por qué nos quedamos sin respiración ante la última afirmación interrogante del inquietante Gaff?
¿Por qué seguimos dudando de la naturaleza de Deckard?
¿Por qué la banda sonora de Vangelis es perfecta?
¿Por qué su simbolismo es tan potente?
Y así hasta el infinito...

"Blade Runner" es una obra total, sublime en forma y fondo, capturando en menos de dos horas los aspectos más misteriosos de la esencia humana como ya hiciera quince años atrás la epopeya de Kubrick. Es muy difícil permanecer indiferente al poder de sus imágenes, imposible no pasar momentos de trance a lo largo de esta genialidad del irregular Ridley Scott.
Sería eterno enumerar las virtudes de la película, precisamente porque trasciende el hecho de ser una película y pasa a ser un tratado de las preocupaciones presentes y futuras del ser humano, pasado por el tamiz de la tragedia griega.
Como si todos los astros se hubiesen alineado favorablemente, la obra de arte quedó terminada, incomprendida en su momento (el fracaso en taquilla fue mayúsculo y su fama fue creciendo como una de las películas más alquiladas en los locos años 80 videocluberos) y puesta a disposición de la posteridad.
Tal vez estaría bien echarle otro ojo a algún cuadro de Delacroix

martes, 20 de noviembre de 2007

Imágenes del cambio; fig.1: el regate maestro de Radiohead

Hablemos de cambios. Esperamos que regularmente. Dicen que no es bueno cambiar con regularidad, lo que sí es bueno es que haya cambios regularmente... en distintos ámbitos, podemos leer entre líneas. Hablemos o hablaremos de cambios positivos. De cambios entendidos como elementos dinamizadores.

Hablemos de cambios musicales como el que dieron los ingleses Radiohead hace poco más de una década. Tras dos discos -"Pablo Honey" y "The Bends"- que le ponían los cuernos al grunge con el indie y se dejaban toquetear por el brit-pop hicieron lo que muchos siguen queriendo hacer. Algunos siguen buscando en el lado equivocado, como un defensa desorientado por un regate maestro.

Con "OK Computer", Radiohead consiguieron que la MTV emitiese riesgo, que el raquítico britpop dejase de aplaudir la vacía guerra Oasis-Blur y que una nueva generación abrazara el credo de una bossanova indie (la obra maestra Paranoid Android), algo impensable en 1997. El homenaje a Dylan en Subterranean Homesick Alien viene a ser la carta de presentación de Radiohead como nuevos clásicos, una especie de recogida de testigo entre gurús y los lamentos de Exit Music (For A Film) o Climbing Up The Walls no son sino una manera de abrir el paraguas ante el inminente fin de milenio.... nadie sabía qué pasaría, pero ahi estaban ellos tirándose de cabeza a la piscina. Se encerraron en una mansión del siglo XV a grabarlo, tocando todo el día, escuchando a Miles Davis, The Beatles, DJ Shadow y Ennio Morricone... y les salió "OK Computer", una de las mejores crisis de orquesta de la historia de la música.
La película que podrías ver ahora es Blade Runner.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El Discreto Encanto de la Minoría

Hay algo de cárcel en una ciudad tan abierta como Sevilla. Es ella misma la que cercena actividades paralelas a lo que se entiende que debe ser la oficialidad de una ciudad. O, al menos, las aboca a la más miserable (falta de) notoriedad.

Porque en Sevilla habita(mos) gente normal y corriente que llamamos a las cosas por su nombre y tenemos claras ciertas prioridades por encima de modas, tradiciones, apariencias o sinrazones. Y todo ello, sin renunciar a comer jamón, que es incluso más elegante que el fish & chips.